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EDITORIAL UAP: LA DESCLASIFICACIÓN CONTROLADA POR EL PENTAGONO



Han pasado más de dos años desde que publiqué el editorial original sobre los UAP en noviembre de 2023, y el panorama ha cambiado de forma radical. Lo que entonces parecía una tragicomedia burocrática de avistamientos, desclasificaciones parciales y negativas oficiales se ha convertido en un asunto de seguridad nacional de primer nivel.

Hoy, en abril de 2026, hemos sido testigos de audiencias congresionales históricas, videos inéditos proyectados en vivo ante legisladores, denunciantes militares con credibilidad impecable y una presión sin precedentes para que el Pentágono revele lo que realmente sabe.

El tema ya no es si los UAP existen. 
La pregunta real es: ¿cuánto tiempo más estamos dispuestos a aceptar explicaciones incompletas mientras los orbes metálicos siguen apareciendo en zonas estratégicas del planeta? 
Asi que vamos a actualizar el panorama con datos verificados hasta abril 2026, nuevos casos, videos que exigen desclasificación inmediata y un análisis más profundo de la paradoja que vive el Pentágono.
En 2023, el Dr. Sean Kirkpatrick dejó la dirección de la All-domain Anomaly Resolution Office (AARO) en medio de fuertes críticas. Se le acusaba de generar una “atmósfera de desinterés” y de minimizar evidencias. 
Su colaboración pública con el astrofísico Avi Loeb, quien sugirió que algunos UAP podrían ser sondas extraterrestres, generó tensiones internas. 
Kirkpatrick había declarado que el mayor logro posible sería confirmar vida extraterrestre o, en su defecto, demostrar que una potencia rival operaba en “nuestro patio trasero”.

En agosto de 2024 asumió el Dr. Jon Kosloski. Bajo su dirección, la AARO ha incrementado significativamente su actividad. El Informe Anual Consolidado FY2024 (noviembre 2024) registró 757 nuevos reportes entre mayo 2023 y junio 2024, elevando el total analizado a 1.652 casos. 
La mayoría se explican como drones, globos, aves o fenómenos naturales. Sin embargo, un porcentaje pequeño (alrededor del 5-8 % según fuentes internas) permanece “no caracterizado y sin atribuir”, con comportamientos que incluyen aceleraciones instantáneas, transmedium (agua-aire) y maniobras que desafían la aerodinámica conocida.
El Informe de Registro Histórico Volumen I (febrero-marzo 2024) fue aún más contundente: tras revisar archivos desde 1945, la AARO concluyó que no existe evidencia empírica de tecnología extraterrestre, programas de recuperación de naves ni ingeniería inversa de origen no humano. 
  • La mayoría de los casos históricos se atribuyen a errores de identificación, globos espía o tecnología clasificada propia, pero los denunciantes militares no aceptan esa conclusión. 
En la audiencia histórica del 9 de septiembre de 2025 ante el Task Force on the Declassification of Federal Secrets de la Cámara de Representantes, varios whistleblowers criticaron duramente a la AARO por supuestamente minimizar evidencias y descartar casos sin explicación completa. 
Se proyectaron videos inéditos, entre ellos el más impactante: un orbe metálico grabado en octubre de 2024 frente a las costas de Yemen. Un dron MQ-9 Reaper disparó un misil Hellfire contra el objeto. 
El misil impactó directamente, pero el orbe no se destruyó; continuó su trayectoria y solo mostró fragmentos menores. El video, de calidad infrarroja, fue calificado por los presentes como “impresionante” y “sin explicación convencional”.
Además, en diciembre 2025 y enero 2026, la AARO publicó en su sitio oficial los videos PR-017 y PR-018 (Europa 2024), ambos catalogados como “no resueltos”. P
R-017 muestra 30 segundos de un objeto captado por cámara celular militar; PR-018, más de diez minutos de infrarrojo con un objeto que presenta características físicas pero sin atribución clara. Estos casos se suman a la lista de evidencias que los legisladores exigen desclasificar por completo.

Los UAP más reportados en los últimos años siguen siendo esferas u orbes metálicos de 1 a 4 metros de diámetro, blancos, plateados o translúcidos. Se mueven a velocidades hipersónicas, cambian de dirección instantáneamente y operan sin superficies de control visibles. 
Aparecen con frecuencia en:
  • Zonas militares sensibles (bases en EE.UU., Japón, Medio Oriente).
  • Aguas costeras y zonas de entrenamiento naval.
  • Altitudes cercanas a las de aviones comerciales (lo que genera riesgo de colisión).
En el Informe Anual FY2024, la AARO reconoce que estos orbes representan una porción significativa de los casos “no caracterizados”. 
Algunos pilotos militares han declarado bajo juramento que estos objetos parecen “jugar” con los radares y sistemas de armamento, como si probaran capacidades.
El mayor avance político ocurrió en febrero de 2026. El presidente Donald Trump ordenó públicamente la liberación de archivos sobre UAP, vida extraterrestre y fenómenos anómalos. 
En un mensaje en redes, Trump citó “el tremendo interés público” y dirigió al secretario de Defensa, Pete Hegseth, y a otras agencias a identificar y desclasificar todo el material posible. 
Hegseth confirmó que el Pentágono está trabajando en el cumplimiento de la orden, aunque no ha dado un calendario preciso.
La representante Anna Paulina Luna y otros legisladores han exigido específicamente la desclasificación de videos adicionales que, según whistleblowers, la AARO ya posee pero mantiene bajo clasificación. 
Entre ellos destacan:
  • El video del orbe que resistió el Hellfire en Yemen (octubre 2024).
  • Múltiples grabaciones de orbes transmedium (entrada y salida del agua).
  • Footage de encuentros cercanos con aviones de combate F-35 y F-22.
Además, persiste la controversia sobre el supuesto programa secreto “Immaculate Constellation”. Un informe filtrado de un whistleblower (publicado por Michael Shellenberger en noviembre 2024 y discutido en audiencias posteriores) describe un programa de acceso especial no reconocido que recolecta datos de UAP de forma independiente del Congreso y de la AARO. 
Según el informe, este programa opera desde 2017 y contiene “una cantidad absurda de evidencia fotográfica y de video” de alta calidad. 

El Pentágono niega su existencia oficial, pero los legisladores continúan exigiendo respuestas.
En septiembre de 2023, el diputado Sergio Gutiérrez Luna presentó una iniciativa para reformar la Ley General de Transparencia y obligar a desclasificar toda información sobre fenómenos anómalos. 
El foro incluyó a Jaime Maussan y la polémica de las “momias de Nazca”, que restó seriedad al debate. 
La iniciativa no prosperó y sigue sin avances. 
Esto contrasta con el enfoque de Washington, donde el tema se trata como asunto de seguridad nacional. México mantiene prioridad en la soberanía del espacio aéreo y la coordinación con aliados, pero la presión ciudadana por mayor transparencia crece.

En abril de 2026, la AARO ha superado los 2.000 casos analizados y mantiene un sitio web con videos oficiales. Sin embargo, los denunciantes insisten: hay más. 

Hay programas paralelos, videos de alta calidad y datos que el Congreso aún no ha visto por completo. El Pentágono ya no puede responder solo con “la mayoría son globos o drones”. La sociedad exige respuestas basadas en evidencia, no en silencio burocrático.
Los orbes siguen apareciendo. Los pilotos militares siguen reportándolos. Los legisladores siguen exigiendo desclasificación. Y la presión ciudadana es mayor que nunca.
Como dije en 2023, los UAP están ahí arriba. La pregunta ya no es si existen. La pregunta es: ¿qué tanto estamos dispuestos a saber sobre ellos?
Y mientras la respuesta siga siendo “lo menos posible”, la paradoja continuará: una democracia que exige transparencia pero mantiene secretos que podrían cambiar nuestra comprensión del universo.Seguimos vigilando este tema con la misma rigurosidad. 
Porque la verdad, tarde o temprano, tiene que salir a la luz.
Marco G.
Abril 2026

(Versión ampliada y actualizada del editorial original de noviembre de 2023 con Datos verificados hasta abril 2026, con énfasis en los videos que exigen desclasificación inmediata y los últimos reportes de la AARO.)


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